Por Juan Data (Publicado originalmente en La Cosa, Buenos Aires, 2005)
Mika Tan se propuso salvar el honor de sus antepasados y para ello quiere demostrar públicamente que no es cierto eso de las reducidas dimensiones de los palitos chinos.
En el mundillo del porno de hoy en día, con sobreoferta de actrices asiáticas (¿la moda del momento? ¿las nuevas rubias?) se les complica a las chicas destacarse, hacerse de un nombre y alcanzar el deseado status de porn-stars. Mika Tan no está entre las actrices de primera línea, ni tiene contrato de exclusividad con ninguna de las grandes productoras, pero se ha ganado su lugar en la constelación porno a fuerza de simpatía, perseverancia y –literalmente- romperse el culo trabajando. Ahora, como tantas otras de su generación, se propuso dar el gran salto y tomar la sartén por el mango, se compró su propia cámara y anunció que se pasaba a la dirección y producción de películas. Y ojo que viene con ideas interesantes...
De modelo a porn-star
Hija de madre taiwanesa y padre japonés, efectivo de la marina norteamericana, Mika nació hace veintisiete años en Hawaii y pasó la mayor parte de su infancia en la base naval de San Diego, California. Apenas acabó sus estudios universitarios (¡en bioquímica!) se mudó a Los Angeles en busca de fama y fortuna. “Desde los doce años que venía modelando, pero con ropa... también modelé desnuda para escuelas de arte. Después me mudé a Los Angeles con la idea de seguir trabajando como modelo pero fue muy difícil, a todos los castings donde iba, me querían coger. Y yo no tengo ningún problema con la desnudez ni nada de eso, entonces pensé si voy a tener que encamarme gente para conseguir trabajo, más vale que ese sea mi trabajo. Tenía veinte años y estaba frustrada con mi carrera, imaginate, más de una vez tuve que darle una mamada a algún director de casting ¡y así y todo no conseguía el trabajo!”
Mika estaba casada en ese entonces con un militar norteamericano, entonces cuando le surgió la posibilidad de hacer porno, aceptó participar sólo en escenas con chicas. Aunque claro, ese no es el rol mejor pagado en esta industria, así que con el tiempo se animó a filmar su primera escena heterosexual... con su marido. “Cuando tenía ya veintiuno fuimos con mi marido de aquel entonces, a filmar nuestra primera escena para una porno. Creo que se llamaba First Impressions o Fresh Asian Sex Sluts, una de esas dos”.
- ¿O sea que, al contrario de la mayoría, no tuviste tu debut con Ed Powers?
- Con Ed tuve mi primer anal.
- ¿Cómo fue eso?
- Yo tenía mucho miedo. Nunca había tenido nada en mi culo antes.
- ¿Nunca? ¿Ni con tu esposo?
- No, nada, nunca, intenté unos días antes con un consolador, como para hacerme a la idea. Y Ed Powers me dijo “no te preocupes, que la tengo chiquita, no te va a doler tanto”. Hasta ese entonces sólo venía haciendo escenas con mi marido, pero él no tuvo problemas de que fuese con Ed Powers, no se sintió intimidado (risas). Pero bueno, después de eso nos empezaron a llamar para trabajar por separado y ahí fue cuando la relación se empezó a derrumbar, principalmente porque él empezó a tener sexo con otras chicas fuera de la industria. Es raro, pero la regla es que, en cámara y por dinero podés tener sexo con todas las personas que quieras, porque es por trabajo... pero eso no te da permiso para levantarte a alguien en un bar y llevarlo a la cama. Yo lo veo como algo muy diferente, por el tema de las emociones y creo que la mayoría de la gente que está en este negocio lo entiende de esa manera también.
- Por eso siempre terminan saliendo con gente que también está involucrada en el porno.
- Es muy difícil salir con alguien cuando estás en esta profesión. Es como, “adiós cariño, te amo, pero me voy a coger a alguien y vuelvo”. Es muy difícil a menos que los dos estemos haciendo lo mismo. Por eso tenés a tantas pornstars que acaban casándose con camarógrafos, directores, productores o actores de porno, alguien que entienda que porno es algo que uno hace y no algo que uno es.
Gajes del oficio
Después del ocaso del primer matrimonio, que desembocó en un embarazo interrumpido, Mika Tan se tomó unas cortas vacasiones y volvió al porno con más fuerza que nunca (con el tiempo se terminó casando con otro actor porno: Alec Knight). Esta etapa coincidió con el auge de actrices asiáticas en el cine condicionado, así que la competencia la llevó a expandir su currículum animándose a actos cada vez más extremos. “Me gusta el sexo duro, sucio,” asegura Mika, y es fácil creerle al ver sus trabajos más recientes. También incurrió en el sadomasoquismo y el bondage (fetiche que consiste en inmovilizar el cuerpo de la víctima atándolo como fiambre, muy común en Japón).
- ¿Te tocó hacer escenas de doble penetración?
- En ATM City (Acid Rain, 2004) fue la última vez que hice doble penetración. De hecho, la última escena anal que hice, porque me rompieron el culo y acabé en el hospital. ¡68 mil dólares me terminó saliendo la joda!
- ¿Cómo se hace para que literalmente te rompan el culo?
- ¡Se rompió! Tuvieron que darme siete puntadas en el colon. Sucede que a veces en este negocio entre los hombres hay como mucha competición, por esa cosa machista de quién la tiene más grande, ¿no? Sobre todo cuando es una escena con dos hombres a la vez, entonces como el otro la tenía mucho más grande, este que me la estaba dando por atrás, para compensar me empezó a dar más y más duro, hasta que me lastimó.
- ¿Hiciste gang-bangs?
- No, nunca hice un gang-bang propiamente dicho. Tuve sexo con hasta cuatro tipos a la vez, pero eso no lo considero gang-bang.
- Ahora que la doble penetración ya no asusta a nadie, la moda del momento parece ser el doble anal, ¿lo has intentado?
- No me parece que sea sexy y para serte sincera, no creo que tenga espacio para dos a la vez en el mismo agujero. Intenté una vez en una escena para Skeeter Kerkove pero fue imposible y eso que no eran muy grandes. Era tan doloroso que ni siquiera podía simular que lo estaba disfrutando.
Y de actriz a directora
Después de la operación, Mika Tan debió tomarse unos seis meses de descanso, tiempo que aprovechó para escribir un libro sobre los secretos de una carrera exitosa en el porno: “Yo entré sin un agente, por mi cuenta y no quiero que las chicas nuevas cometan los mismos errores que yo cometí. Hay muchos códigos de protocolo en este negocio, cosas que podés y no podés hacer. Y bueno, consejos para que no te caguen con el dinero, cómo hacer para que te paguen y cosas así; porque si bien no es un negocio sucio en general, está lleno de chantas y estafadores. Ahora estoy buscando alguien que me publique el libro”.
Conocedora de los secretos de la industria, Mika sabe muy bien que el dinero no está en la actuación sino en la dirección y producción de películas, así que siguiendo los pasos de actrices como Belladonna, Shane, Jewel De Nyle y un innumerable excétera, decidió abrir su propia compañía productora y ya hizo público su primer proyecto, poco menos que revolucionario, que sin duda va a dar que hablar.
- Tu primer proyecto como directora es de lo más ambicioso: hacer, por primera vez en la historia del porno norteamericano, una película donde todos los hombres sean de origen asiático.
- Estuve en este negocio por ya casi ocho años y a veces me llegan cartas de fans enojados que me dicen “¿por qué despreciás a los hombres asiáticos así? ¿Cuál es tu problema con los hombres asiáticos que sólo cogés con negros y blancos?” Y yo pensaba: es que no hay ningún hombre asiático en el porno. Voy a filmar un gonzo ahora en un par de meses que va a ser mi debut y para el año que viene tengo planeada una producción de alto presupuesto: una sátira de Kill Bill.
- ¿Cuánto sale producir una porno?
- Bueno, la que estoy por hacer ahora, que es un gonzo de bajo presupuesto, le calculo unos quince mil dólares. No tiene nada de decorados, ni vestuario y para el catering compraremos algunas de esas bandejas surtidas del supermercado (risas).
- ¿Las chicas también van a ser todas asiáticas?
- No, tenemos un par de rubias y latinas. ¡Eso nunca se vio en porno! La idea surgió de una encuesta que hice en mi website (www.mikatan.com) donde muchos de mis fans asiáticos decían que querían ver eso, hombres asiáticos con mujeres blancas. Espero que esto ayude a contrarestar los rumores de que todos los hombres asiáticos la tienen chiquita. En mi experiencia personal, todos lo hombres con los que salí antes de entrar al porno, fueron asiáticos y puedo afirmar que no todos son tan pequeños. En el casting que tuve para la película, vino un taiwanés que tenía nueve pulgadas y media, pero no quería que se viese su cara en la película, quería salir con una máscara y así no sirve porque yo quiero que se vea que es asiático. Ese fue un problema muy común, tuvimos dos castings y se presentaron ciento cuarenta personas y la mayoría tienen ese problema, son tímidos o tienen miedo de que vean sus caras en cámara. Ahora entendí por qué no se hacían películas con hombres asiáticos en Estados Unidos, no es por el problema del tamaño, sino por la timidez.
- ¿Por qué creés que los hombres están tan intimidados mientras que las chicas orientales entran y salen del porno como si nada?
- Creo que es por una cosa cultural. En las familias asiáticas, los padres ponen muchísima presión sobre sus hijos varones para que sean exitosos en sus carreras, en sus estudios, económicamente. Y después está el tema de que muchos son muy religiosos, ¿sabés?
- ¿Vos no tuviste problemas con tu familia?
- No, para nada, mi abuela tenía una casa de masajes, así que imaginate. Me crié rodeada de prostitutas. Ayer la llevé a mi mamá a una de mis presentaciones y ella dice que lo que le preocupa es que me lastime como me pasó la otra vez, pero con el tema del sexo no tiene ningún drama.
Friday, October 21, 2005
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